LITERATURA E HISTORIA
Es curioso como los escritores de todas las épocas, reflejan en sus obras los detalles de la vida cotidiana de su tiempo y de su espacio.
Las sutilezas de una vida que hoy no podríamos comprender nos son narradas como si el tiempo dejara de correr y se detuviera en un punto fijo, permitiéndonos viajar en dirección contraria a la que la teoría Newtoniana nos ha acostumbrado a viajar.
Gracias a esta simbología nos es posible hacer con el tiempo lo que no le es posible a ningún otro ser mortal.
Con este pretexto propongo un diálogo con aquel que quiera bajarse de esta maquinaria postmoderna globalizada en la que se ha convertido la vida y tomarse unas vacaciones en la Francia del siglo XIX y sus notables escritores.

"En un instante, y también como de costumbre, se llenó de curiosos la plataforma del castillo de San Juan, porque en Marsella se daba gran importancia a la llegada de un buque y sobretodo si le sucedía lo que al Faraón, cuyo casco había salido de los astilleros de la antigua Focia y pertenecía a un naviero de la ciudad" (Dumas, A. 2006)
En seguida, también como de costumbre, la explanada del fuerte de San Juan se llenó de curiosos; porque en Marsella es siempre un acontecimiento la llegada de un navío, especialmente cuando el barco ha sido, como el Faraón, construido, aparejado y cargado en los astilleros de la antigua Phocia, y, como en este caso, pertenecía a un armador de la ciudad. (Dumas, A. 1980)
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